viernes, 4 de septiembre de 2015

Salir de Colombia

Todo comenzó en el viaje hacia Pereira.
Ya que mi avión salía desde Bogotá, tuve que sumarle al viaje las 6 a 8 horas de viaje en bus y 6 horas de espera en el terminal. No es que haya querido ser tacaña y no irme en avión también para allá, sino que las aerolineas en Colombia no dan muchas posibilidades, llevar 2 maletas (1 maleta adicional a lo normal en un trayecto nacional) cuesta incluso más que el mismo pasaje, y algunas aerolíneas no te aseguran que lleguen el mismo día, así que ni modo. Sin embargo creo que fue mejor así porque no creo haber podido aguantar una despedida en Bogotá. Ya que tuve que esperar mucho antes del vuelo tuve tiempo para hacerme a la idea de la locura que estaba por emprender.
Sin embargo no fue fácil.
Sumado a toda la tristeza de dejar a la familia, a los amigos y la vida cotidiana atrás, estaba los nervios del peligro que representaba el aeropuerto para un viaje internacional. Confieso que estuve super paranoica en El Dorado, no le quite la vista a mis maletas ni un solo minuto (si usted va a salir del país le sugiero que haga lo mismo), a veces pasaban los policías con sus perros rastreadores y aunque supiera que no llevaba nada "raro", daba miedo de que pasara algo malo.
Una vez que hube entregado mis maletas estuve más tranquila, hasta el momento en que el avión despegó y me di cuenta que no podía dar vuelta atrás. Comencé a llorar... allí conocí a uno de los tantos ángeles que han estado en mi camino, una de mis compañeras de asiento comenzó a hablarme, a contarme su historia que probablemente era un poco más difícil que la mía y a tranquilizarme. En serio agradezco mucho haber tenido a esa persona a mi lado, incluso la sigo buscando en Facebook.
De allí en más fue dormir todo lo que pude, a pesar de que tenía mi propia turbulencia personal: dos italianos que iban detrás mio y que al parecer tenían algún problema cazado con la silla de adelante.
Luego llegué a París, donde me despedí de mi compañera a la que todavía le faltaban 17 horas de viaje. Finalmente, esperé menos de una hora el otro avión con rumbo a Rennes y a las dos de la tarde ya estaba con mis maletas (mojadas por el buen tiempo que me recibió) en suelo bretón.

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Trataré de hacer una sección en cada entrada que contenga una palabra nueva que haya aprendido, de esas que no nos enseñan en los cursos de francés. Y aquí va la primera.

La palabra nueva del día:

machin: es básicamente lo mismo que truc o chose, en un lenguaje familiar. Según wordreference significa cosa o chisme (o sea, vaina en Colombia). No se en toda Francia, pero aquí en Rennes lo utilizan mucho!

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