No suficiente con la tristeza, la nostalgia y la incertidumbre de haber tomado o no una buena decisión, ese día empecé a sufrí del famoso jet-lag (que continuó un buen tiempo): cansancio constante y la sensación de que el piso se movía. Sin embargo, ignoré todo eso por un rato y salimos a caminar un poco y a comer, Paco me invitó a una de las especialidades bretonas: la galette, lastimosamente no le tomé una foto, pero es básicamente esta delicia:
Y así terminó la noche, y empezó la nueva aventura.
Como no voy a contar detalladamente cada día (ya se me ha borrado mucho), les cuento rápidamente que en esa semana fuimos a la universidad a hacer la inscripción, luego fui al centro de la ciudad (allí aprendí a usar el bus, y a no tomarlo en la dirección incorrecta :P), saque la cita para el banco, saque mi tarjeta de bus, me encontré con uno de mis amigos bretones, pase el fin de semana en su casa en Guer, y solucionamos lo de mi alojamiento. Y a estudiar se dijo...
La palabra nueva del día
Ya ha pasado casi un mes y he aprendido varias palabritas del lenguaje familiar francés. Aquí van algunas:
- Bosser: el equivalente de "bosser" en español es camellar o masear en caleño, lo que tengo que hacer de aquí a diciembre
- Bouger: se utiliza en dos sentidos, cuando algo se mueve de su sitio o cuando algo no funciona bien o se empieza a dañar
- Galère: "c'est la galère" es como decir "es un enredo", "qué complique"...